3 de marzo de 2011

Alrededor del Romanticismo: William Blake, el artista visionario

En ocasiones la Historia del Arte, en su esforzado intento por clasificar de manera clara y lógica las grandes obras y artistas de la humanidad, cae en el error de querer "ponerle puertas al campo". Es decir, que no siempre es posible situar a un artista u obra en un estilo, ya que en ocasiones difícilmente podemos encajarlo en la casilla de nuestra tabla de catalogación. Habitualmente encontramos grandes genios que, con su imaginación, talento y sobre todo, individualismo, desarrollaron un arte lo suficientemente personal y complejo para que sea difícil encuadrarlo en un movimiento. A veces los artistas se adelantan a su tiempo, y en un momento en que predominan determinados valores y gustos, rompen la norma, bien por rebeldía contestataria, bien por pura necesidad vital, y plantean nuevas formas, nuevos temas, nuevos lenguajes.

El caso de William Blake sirve perfectamente para ejemplificar esta cuestión. Nacido a mediados del siglo XVIII en Inglaterra, vivió en el Londres de la Ilustración, el Neoclasicismo y la confianza en los principios de la Ciencia, la Razón y el Progreso. Sin embargo Blake, de personalidad compleja, desconfiado e imaginativo, se rebeló furioso contra los valores de una sociedad que consideraba vanidosa, pretenciosa y materialista, y creó para sí mismo un mundo paralelo dominado por la fantasía, la magia y la espiritualidad. Dotado de un gran talento para la poesía, editó muchas colecciones de poemas decoradas de una manera muy original con ilustraciones absolutamente insólitas, en ocasiones monstruosas, otras veces bellísimas, y siempre con una apariencia alucinante, como si se tratase de visiones de algún sueño o revelación.

Muy crítico con la religión, las leyes y la ciencia (que consideraba privaban de libertad a las personas con sus dogmas, normas y principios), William Blake se mostró entusiasmado con las revoluciones políticas de finales del siglo XVIII, y siguió muy de cerca a algunos pensadores místicos. Como creador, utilizó todo tipo de referencias para realizar las imágenes de su peculiar mundo: el arte medieval, el manierismo, la Edad Antigua...todo le servía para ilustrar los pasajes de sus libros de poemas (los más famosos, "Canciones de inocencia", "Canciones de experiencia" y "El libro de Thel"). Desgraciadamente, durante su vida William Blake no gozó de gran éxito y su obra fue tratada con desprecio por sus compañeros y el público de la época. Hoy, sin embargo, reconocemos en sus ilustraciones la genialidad de un hombre único, libre, que no sólo se adelantó en muchos años a los principios del Romanticismo, sino que preludió, con más de un siglo de distancia, algunas de las corrientes artísticas de la modernidad, como el Simbolismo o el Surrealismo.

A continuación os dejamos algunos ejemplos de su amplia producción:

Canciones de Inocencia

El Anciano de los Días

Escala de Jacob

Newton

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